P
rimero vi el anuncio en televisión; luego entré en su web y comprobé su alcance. En el spot se hablaba de productos españoles de la mejor charcutería en la que la grasa del cerdo se ha sustituido por aceite de oliva. Lo dijimos en su momento y ahora aplico el cuento. ¿Podemos hablar de verdadera charcutería un producto al que se ha eliminado la grasa del cerdo y se ha sustituido por aceite de oliva?
Uno piensa que cuando se habla de charcutería, de chacina o de embutidos, estamos hablando de un conjunto de productos, derivados del cerdo, cuya connotación en quien oye la palabra le lleva a unos determinados alimentos: jamón, chorizo, salchichón, sobrasada, fuet, morcón, morcilla, etc. Y en todos carne y grasa de cerdo constituyen un todo cuya diferencia está en la forma de producción, el adobo, la salsa o las especies que se añaden. Pero lo que está claro es que son un conjunto de productos ricos en calorías y que se deben consumir con una cierta moderación. Pero pretender que la mejor charcutería es aquélla en la que la mayor parte de la grasa del cerdo se ha sustituido por una grasa vegetal es, en mi opinión, ir más allá de lo razonable... y de la verdad. El fiambre, la chacina o el embutido tienen, en nuestra cultura gastronómica, una gran tradición, con una gran variedad de especialidades dentro de cada tipo, con un denominador común: la carne y la grasa del cerdo. Los productos de Creta Granjas son lo que son, pero no entran en lo que el consumidor de la calle entiende como chacina. Habría que encontrar otro nombre para esta "carne-magra-de-cerdo-con-grasa-de-aceite-de-oliva-extra-virgen". O dejar los nombres de sus productos sin tratar hacer ver una superioridad inexistente; es decir, patés, wieners, chopped y jamón cocido (de cerdo o de pavo), nada que ver con los productos estrellas de nuestra charcutería. Y todo lo dicho, sin referirme a la pretendida superioridad de "lo vegetal" sobre "lo animal". Pero eso será objeto de otro comentario.