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oy, en rueda de prensa, hemos hecho público un interesante estudio del reciclado en España. Las conclusiones no pueden ser más desalentadoras. Lo son tanto que lo hemos puesto en manos del Fiscal General del Estado para que investigue. No es de recibo que un reciclado que pagamos todos los españoles cuando compramos un electrodoméstico tenga la foto que nos ha salido en el informe. Y, pese a lo claro que está en la ley, de nuevo, en la práctica, nos enfrentamos a la indefinición de responsabilidades y a la falta de transparencia informativa de todos.
El vídeo, espectacular en verdad, de cómo se hizo el estudio dura unos cuatro minutos (http://www.ocu.org/residuos/reciclaje-de-aparatos-tu-dinero-a-la-basura-s552634.htm). Y merece la pena verlo. Las nuevas tecnologías de geolocalización nos han permitido seguir a los aparatos de nuestro estudio, prácticamente, por toda la península. El ejemplo llamativo: el ordenador que saliendo de Plasencia llegó a Erandio tras pasar por Sevilla (¡hizo 1.204 kilómetros!, desde que salió de nuestras manos hasta que llegó a una planta autorizada); otro aparato recorrió 500 km, cuando había otra planta autorizada apenas a 60 km. Y, al margen del recorrido, están los puntos a los que llegaron algunos: desguaces, descampados, chatarrerías, etc., lugares todos ellos no autorizados para la recogida de residuos para su reciclaje y donde no cuesta demasiado imaginarse el tratamiento que recibirían. Y es que la casuística del estudio llenaría muchas páginas (puntos limpios "inexistentes" que hemos visitado, obligación de pagar la retirada de un aparato viejo, televisor que "se parte" en dos en una nave industrial no autorizada en pleno viaje, residuos que coindieron en el mismo sitio que no era una planta autorizada, posible manipulación en los mismos puntos limpios, "robos", etc....). Pero no sólo en lo que al tratamiento de los residuos propiamente dicho se refiere, sino también al respeto a los consumidores que tenemos derecho a una información sobre ese tratamiento que pagamos, ¡ojo!, y que se nos niega con condiciones tan absurdas como exigirnos un poder notarial de que quien solicitaba la información lo hacía en nombre de OCU cuando se trata de una información que debería estar a disposición de todos los ciudadanos. Con este panorama resulta relevante preguntarse por el destino de los cientos de millones de euros que se estima que pagamos los consumidores al comprar un electrodoméstico para segurar el reciclado al acabar su vida útil. ¿Quién o quiénes engordan su cuenta de resultados con esas cantidades? ¿Quién tiene la responsabilidad de hacer y de controlar en este caso? ¿Quién se dedica a mirar para otro lado? ¿Quién cultiva descaradamente la opacidad informativa?
Estimado Sr. Múgica,
Trabajo en una empresa fabricante de electrodomésticos y me gustaría saber por qué incluyen a los fabricantes en el bando de los “malos”. Hasta donde yo sé (no es un tema en el que trabaje directamente) estas empresas no ganamos nada con este tema. Es verdad que repercutimos esta tasa en cada unidad vendida pero al mismo tiempo pagamos eso mismo a la SIG. No es cierto, como dicen, que sólo paguemos por las unidades realmente recicladas (pueden pasar muchos años hasta que se recicle un producto vendido y sería muy difícil controlar la vida de cada producto). Pagamos por cada unidad vendida por su futuro reciclaje y lo repercutimos al cliente por lo que es algo neutro para nosotros. En tal caso, entre los “malos” habría que quitar a los fabricantes e incluir a las SIG que sí ingresan por cada unidad que se vende en este país.
Por lo demás el estudio es muy interesante y clarificador.
Reciba un cordial saludo.
A Antonio: la legislación vigente es clara. Tanto el Real Decreto 208/2005, de 25 de febrero, sobre aparatos eléctricos y electrónicos y la gestión de los residuos (que traspone la Directiva 2002/96/CE, conocida como Directiva WEEE, y la 2002/965/CE, o Directiva Rohs) como el RD 367/2010, de 26 de marzo, de modificación de la norma citada y la ley 10/98 General de Residuos establecen la responsabilidad del productor que es quien debe garantizar que el producto que pone en el mercado se va a reciclar cuando acabe su vida útil. Es, pues, el responsable de que se lleve a cabo el tratamiento correcto de los residuos que genera su producción y organizar toda la gestión; y es ahí donde entiendo que se sitúa la responsabilidad de la cadena cuyo correcto funcionamiento debe garantizar el fabricante o productor: vendedor o distribuidor, administración y los sistemas interados de gestión (SIG), que deben obtener la autorización de las CCAA en que se implanten. Evidentemente, cómo se distribuya la tasa del reciclado forma parte de esa gestión (de hecho, IBM lo hace directamente, sin participar en ninguno de los 9 SIG creados por los propios fabricantes para ese reciclado).
Aceptando la responsabilidad que, como bien dice usted, la ley atribuye claramente al fabricante, sin embargo, no es cierto lo que mencionan en el estudio “Aunque podrían ocuparse ellos mismos suelen delegar en un SIG, al que sólo pagan por los aparatos efectivamente reciclados, aunque sean una pequeña parte de los comercializados.
¿Y el resto del dinero? Pues directamente, se lo quedan… por esto son CULPABLES”
Las empresas no pagan a los SIG por los aparatos reciclados sino por los comercializados por lo que no se quedan nada. En tal caso lo harán los SIG, dado el resultado del estudio. Lo cual no quita la responsabilidad del fabricante. Pero el trato de ladrones que dan en el estudio ni es cierto ni es justo.
Para Antonio: No es mi intención mantener en este espacio un debate sobre un punto concreto de ningún estudio. Pero dado el conocimiento que manifiestas, me ha parecido oportuno someter tus comentarios a la responsable técnica del estudio. Su respuesta:
“Los SIGs en España son entidades constituidas como fundaciones sin ánimo de lucro por lo que no pueden tener beneficios, es decir, todo el dinero que reciben deben invertirlo (creo que esto lo puedes explicar tu mejor que yo porque nos afecta como organización).
La verdad es que es muy difícil conocer su funcionamiento al detalle porque son entes de una opacidad tremenda. En sus memorias y estatutos no queda clara la forma en la que se financian ni como trabajan pero, si estuvieran actuando como nos dicen, estarían incurriendo en un grave delito porque, como bien nos matiza en su primer comentario ‘pueden pasar muchos años hasta que se recicle uno vendido ahora’, así que tendrían un remanente sin gastar que generaría un lucro que nos les permite la ley.
Para evitar ese problema contable, periódicamente contabilizan lo que les ha costado la recogida, transporte, valorización, tratamiento y control de los residuos en el periodo a facturar (trimestral, semestral o anual, según la entidad) y reparten el importe entre los socios (que son fabricantes y distribuidores que ponen en el mercado este tipo de productos y a los que la ley obliga a garantizar el reciclado) según su cuota de mercado. Así el dinero que reciben está justificado con los residuos tratados.
Pero es que la cosa tampoco cambiaría mucho si aceptamos que su versión es correcta, es decir que los pagos al SIG de la gestión se hicieran en el momento de la puesta en el mercado, porque el dinero recaudado no dejaría de estar en manos de los fabricantes porque son estos los miembros que componen los SIGS (junto a otros responsables de la puesta en el mercado de dichos aparatos, como algunos distribuidores, que también son recaudadores).
Le invitamos a eche un vistazo a las páginas web de los SIGs, p.e. en http://www.ecolec.es se ve quiénes son los socios fundadores y los miembros…”.
Muchas gracias por sus explicaciones e información. No pretendía entrar en debates sino tratar de aportar un dato más en medio de tanta oscuridad y confusión (las cuales también nos afectan a nosotros) y para puntualizar que el tratamiento de “malos” era una generalización demasiado grande y, por tanto, injusta. Al adherirnos a un SIG, la mayoría de las veces simplemente para cumplir un requisito legal, creemos que los demás elementos de la cadena también cumplen su parte. Nosotros, les aseguro, pagamos por unidad vendida lo mismo que le repercutimos a nuestros clientes y nada de eso vuelve a nuestras arcas. Por tanto, su estudio y su información también es muy interesante y clarificadora para nosotros. Gracias de nuevo.