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ablando el viernes con el padre de nuestra familia OCU, me vinieron a la mente los datos de nuestra última encuesta de notoriedad. Más en concreto, la necesidad de trasladar a quien quiera oírme la realidad de nuestra asociación, que es privada, es decir, depende de la confianza de nuestros socios, y sólo acepta, aunque se sigan llamando subvenciones, la cofinanciación de algunos proyectos, apenas unas décimas porcentuales en nuestro presupuesto anual.
Porque los datos, pese a nuestros esfuerzos, siguen siendo contundentes: el 39,5% de los encuestados siguen pensando que la OCU es una asociación pública, es decir, pagada por los presupuestos generales del Estado; y, lo que es aún más grave, el 66,7% siguen pensando que vivimos gracias a las ayudas públicas o subvenciones. Ciertamente tenemos en contra la realidad absolutamente atomizada y subvención-dependiente del movimiento de consumidores en España. Y, por eso, es preciso redoblar los esfuerzos para dejar claro que la OCU es una asociación privada que vive gracias al apoyo económico y emocional de las más de 310.000 familias que nos honran con su confianza. Familias, socios, que están particularmente orgullosos de la presencia que la OCU ha conseguido en nuestra sociedad y de nuestra dimensión reivindicativa. Y es en ése ámbito en el que debemos incluir la cofinanciación de algunos proyectos. No es justo, entiendo, que nuestros socios soporten el coste de realización de determinados proyectos que están orientados a todos los consumidores. Y por eso, optamos a la cofinanciación de algunos de ellos (este año, 2011, de dos, las Jornadas de Consumo sostenible y el folleto de Alegaciones nutricionales en alimentos infantiles). Pero, en realidad, estamos hablando de cantidades que en el contexto de nuestro presupuestos apenas tienen significación. La parte del león de nuestra financiación, más del 99%, recae sobre nuestros socios. De ahí que estemos emplazados a comunicar la verdadera naturaleza de la OCU: una asociación privada, dependiente casi al 100% de soporte de nuestros socios.
La ocu me ha ayudado muchas veces y le doy un millon de gracias, soy socio hace ya muchos años y seguire muchos años más y si necesita más apoyo economico y emocional se lo dare sin condiciones. Seguir hasí. Muchas gracias a todo el equipo de OCU.
Gracias, Kazman, gracias.
Suscribo lo que dice Kazman, yo tambien soy socio desde hace varios años y NUNCA me daré de baja, puesto que me ha ayudado en inmensas ocasiones y me sigue ayudando, además de aprender muchísimo y te sientes arropado ante tal cantidad de situaciones absurdas y de gente y empresas estafadoras.
Gracias a todos :)
Reitero también que soy socio de la OCU desde hace tiempo, me aporta mucho desde mi punto de vista personal además de aumentar mi formación considerablemente a cambio de la aportación que doy de lo que tengo y no me sobra porque más bien como a una gran mayoría me falta, lo que entiendo me honra. La OCU sin lugar a dudas realiza una gran labor social, hoy muchas familias si tuviesen la información necesaria sus problemas serían menores lo que he comprobado durante muchos años, la falta de información existente, además de cumplir con el objetivo de garantizar dicha información en infinidad o casi todos los campos, ¡adelante! aunque no tod@s pensemos de la misma manera y ¡Gracias!
Gracias, John. Permíteme que te cuente algo de mi vida personal que creo que tiene bastante que ver con tu comentario. Yo empecé mi andadura en la OCU un 26 de diciembre de 1989. Hasta ese día tenía la idea de que se trataba de algo temporal hasta ver si cuajaba otro proyecto que tenía en mente. Pues bien, apenas dos días después de embarcarme en la OCU supe que mis días como trabajador acabarían aquí. Y fue, precisamente, esa dimensión pedagógica que tan bien describes la que hizo mella dentro de mí y me llevó a descartar otras alternativas laborales y yo diría que vitales. Porque descubrí que mis años de profesor en distintos colegios tenían una proyección en el mundo adulto con una misión fundamental: aportar un granito de arena en la toma de conciencia de algunos consumidores acerca de sus derechos. y ya ves, John, aquí sigo…