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ajando del avión, en un periódico abandonado, vi un titular que me llevó de inmediato a una de las cuestiones que más polémica ha suscitado entre nosotros: los horarios comerciales. La noticia decía que en la Comunidad de Madrid se había aprobado la libertad de horarios comerciales.
Es decir, que ya será posible, al menos en la comunidad madrileña, uno de nuestros más viejos axiomas: siempre que un comerciante quiera vender y un consumidor comprar, el encuentro debe ser posible. Es la tesis que hemos defendido siempre porque, entiendo, que es la que mejor se ajusta a los intereses de los consumidores. Cuando hablamos de libertad de horarios, hablamos de eso, de libertad. No de obligación. Entiendo que ésta no sea la posisición de otros actores de acto de compraventa (grandes comercios, supermercados, tiendas, sindicatos, etc.), pero como asociación de consumidores no podemos sino congratularnos de que, al menos en una Comunidad Autónoma, sea posible que los comerciantes y los consumidores puedan encontrarse cuando quieran. Vendrán los ataques y, como ha sido habitual cada vez que nos hemos pronunciado, alguien nos acusará de ir contra los trabajadores, ya que esta medida va a perjudicarles en tanto en cuanto el incremento de la atención en una gran superficie se hace sobre los lomos de quien trabaja en ella. Pero creo que para eso están los sindicatos que son quienes deben luchar por esos intereses. Otros, que tienen la posibilidad de establecer sus propios horarios, no me cabe duda de que saldrán beneficiados por algo tan simple como que podrán adecuar esos horarios a los momentos en los que la demanda de los consumidores sea mayor. Algunos fines de semana suelo acudir a un pequeño pueblo de la sierra de Madrid. Han abierto un pequeño supermercado. Sería absurdo, por ejemplo, que se plantearan abrir, a horario completo, entre semana cuando son sábado y domingo cuando la presencia de consumidores justifica adecuar el horario a la demanda. Nadie obliga a abrir, pero el sentido común dice que lo mejor es aprovechar la libertad de horarios para hacerlo cuando el encuentro con los consumidores sea posible. Por eso, pienso que la de hoy ha sido una buena noticia que ojalá tenga continuación en otras comunidades.