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esde nuestro boletín, OCU Inversores, hemos emitido una nota, reflexión incluida, sobre los efectos de la mal llamada "amnistía" fiscal. Los datos contundentes del ejemplo justifican sobradamente el adjetivo de "deplorable" que le adjudicamos a la medida que, eufemísticamente, se llama “declaración tributaria especial para determinadas rentas”.
Os invito encarecidamente a leer el ejemplo que nuestros técnicos han elaborado a partir de un defraudador que, en 2007, no declarara una ganancia de 100.000 euros. Como todo ejemplo atiende más a la lección que se pretende y conlleva, sin duda, una cierta carga de subjetividad. Pero la conclusión es tan contundente que estas circunstancias apenas la desvirtúan. Y si el ejemplo parte de un fraude de "sólo" 100.000 euros, los grandes defraudadores pueden, a buen seguro, frotarse las manos con la bondad de la medida, máxime para quien o quienes llevan ya unos buenos años defraudando ya que, según parece, sólo deberán pagar el 10% de los bienes no declarados a partir del año 2008, aunque tendrán que añadirle el mismo porcentaje de los rendimientos obtenidos a partir de esa fecha con todos sus bienes, declarados o no. Eso sí, sin sanciones, recargos o intereses. En teoría, todos los ciudadanos debemos hacer frente a los mismos impuestos, en función de los bienes que tengamos y sus rendimientos. Esta medida, deplorable e injusta donde las haya, destruye por completo el principio constitucional de la igualdad tributaria hasta niveles imposibles de entender (en nuestro ejemplo hasta en 60 veces, ahí es ná). Con lo cual quienes hicimos frente a nuestra obligación de pagar religiosamente los impuestos nos vemos abocados a ver cómo otros, defraudadores fiscales a distintos niveles, ven reducida de manera drástica su aportación a la caja común, con un cierto rictus de sonrisa en sus labios y la certeza, en sus mentes, de que el fraude fiscal no sólo ha sido posible sino que, para ellos, ha constituido una excelente inversión, un chollo, vamos. ¿Tendrá esto algo que ver con el hecho de que los que más tienen coinciden, a menudo, con los que más defraudan?