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n un periódico del País Vasco he leído esta mañana un ataque en toda la línea contra "el plan de Rajoy para liberalizar el sector comercial". De nuevo, a la luz el tema de los horarios comerciales. Y de nuevo, y esto es lo que provoca esta reflexión, la utilización de los consumidores como excusa sin que, que yo sepa, se les haya dado la palabra.
En declaraciones del consejero de Industria, se mueven "en un marco que resulta suficiente porque ni lo demanda el sector, ni tampoco los consumidores". Ignoro en qué se fundamenta el consejero para afirmar de manera tan contundente lo que opinan los consumidores. Hace ya unos cuantos años, en la OCU hicimos una encuesta entre nuestros socios, más de 14.000 en el País Vasco, y que en su conjunto pienso que pueden reflejar a ese consumidor medio, al que, supongo, se refieren las encuestas. Y el resultado parece desmentir tal afirmación. No recuerdo otra encuesta que generara un nivel de respuesta similar: casi el 25% de los que recibieron la encuesta se tomaron su tiempo y contestaron por escrito a nuestras cuestiones. Preguntados nuestros socios, entre otras cosas, por la importancia que daban a la libertad de horarios, el 82% en todo el territorio nacional (76% en el País Vasco) eran favorables a ella; a la pregunta de si restablecería la libertad comercial, el 75% (71% en el País Vasco) respondieron que sí. No conozco otra encuesta en la que se haya dado la palabra a los consumidores (aunque en este caso tengan el sesgo, que no creo definitivo, de ser socios nuestros). Por eso resulta grotesco la contundencia con la que se afirma que los consumidores no piden libertad de horarios. Desde la OCU, lo único que decimos es que allí donde haya un consumidor dispuesto a comprar un bien o un servicio y un comerciante dispuesto a vendérselo, el encuentro debe ser posible. Libertad de horarios no quiere decir obligación de abrir. Por ejemplo, Mercadona ha decidido que no abre los domingos, y no lo hace. Es su derecho y jamás lo criticaré. Sin embargo, alguna vez he puesto un ejemplo: en el pueblecito en el que suelo pasar los fines de semana, el pequeño supermercado abre los sábados y los domingos por la mañana. Luego, el resto de los días de la semana adaptan el horario a las necesidades de un pueblo "de fin de semana". Y aseguro que las veces que he necesitado comprar algo, no me he encontrado sólo en el establecimiento. Para mi, lo importante es que el comerciante adapte su horario a la realidad de su entorno. Un entorno que, a veces, es complejo. Evidentemente, es preciso, especialmente en los grandes comercios, con un número importante de trabajadores, atender y respetar sus derechos y para eso, entiendo, están los sindicatos: para negociar y conseguir un marco en el que los trabajadores se encuentren a gusto. Pero desde una organización de consumidores siempre defenderemos que eso es compatible con el derecho de los consumidores a que se le facilite la posibilidad de adquirir un bien o un servicio cuando lo necesite y exista quien esté dispuesto a facilitárselo. Por eso duele que la cuestión se zanje con una afirmación carente de justificación en las que los consumidores volvemos a ser la excusa.
La entrada de blog es, desde luego, meditada y bien escrita (excepto al principio, que pone “decalraciones”). Es ahora cuando empezarán a aparecer personas con insuficiencia de comprensión lectora a reclamar, como cada vez que se toca el sensible asunto de los horarios comerciales.
Buena suerte, Sr. Múgica.
Gracias, gotham
Si me quiero comprar un kilo de tomates a las 6 de la mañana y el tendero está dispuesto a estar abierto a esa hora cuál es el problema. Es más, por qué un centro comercial puede cerrar a las 22 horas y un comercio tiene que cerrar a las 20:30
Estimado Jose Maria Si se han realizado varias encuestas a nivel del Pais Vasco. Yo respeto el trabajo de la OCU y por tanto ninguna objección sobre la muestra que dices se hizo hace algunos años. Desde Eka /Ocuv, la organizacion vasca de consumidores, han sido tres en los últimos 8 años, además de participar en las diferentes mesas de trabajo junto a los representantes del comercio minorista y grandes superficies y administracion autonómica.Creeme que no ha habido sesgo extraño alguno, porque como vosotros, tratamos de hacer las cosas con la máxima impecabilidad. Ya ves como si se ha dado la voz a los y las consumidoras en esta Comunidad del Pais vasco.
Otra cosa a puntualizar es que sigue habiendo libertad de horarios, con una amplia franja horaria a eleccion del comercio en cuestión. Si a donde quieres llegar es que NO a los domingos, te doy la razon, estos ciudadanos de la muestra, decidieron seguir manteniendo su derecho a tener y disfrutar de la vida como ciudadanos, evitando que su entorno les convierta solamente en consumidores y mercado. Mis cordiales saludos, compañero BERTA GARCIA
Estimada Berta: no duda de la impecabilidad de vuestros trabajos, aunque no indiques datos (debo suponerlos). Mi familia vive, casi toda, en Euskadi. Y me consta que en Euskadi hay cines y restaurantes y teatros y chokos y hospitales y autobuses y… que funcionan los domingos y implican trabajar en domingos y festivos sin que eso signifique el menor problema. Pensar que la desaparición del pequeño comercio es consecuencia de las medidas liberalizadoras es poco consecuente con la realidad. Bastaría con echar un vistazo donde el tema de la liberalización es tabú por cuestiones religiosas (no sindicales) para sacar conclusiones. Pero yo no lo voy a hacer. Mantengo los datos de que dispongo y que, filosóficamente, considero razonables.