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eo en un periódico una noticia que me inquieta profundamente: el diferencial que se suma al euríbor se sitúa, de media, muy cerca del 3% (exactamente, en el 2.93%). En la práctica eso le convierte en una especie de la más que cuestionada “cláusula suelo”.
Es quiere decir que los intereses de un préstamo hipotecario haga lo que haga el euríbor no bajarán nunca del 3%; recordad que ese diferencial es el porcentaje que se añade al euríbor para componer la cantidad de dinero que hay que pagar en concepto de interés según sea la cantidad de dinero que se debe y que sube o baja según lo haga el índice de referencia. Pese a que, en estos momentos, el euríbor está en los niveles más bajos, ese diferencial quiere decir que un préstamo no bajará del 3%. Si repuntara y se situara en torno a lo que ha venido siendo su valor medio desde que existe el euro estaríamos ya hablando de unos préstamos en el entorno del 6%.
Hemos hecho números: hoy, un préstamo de 100.000 euros significaría tener que hacer frente a una cuota mensual de unos 550 euros. En la hipótesis del 6%, la cuota mensual subiría unos 140 euros, situándose por encima de los 683 euros.
Panorama, pues, poco alentador. Legal, pero poco alentador. En un momento crítico, no parece que pueda entenderse que sean quienes han recibido ayudas sin freno de dinero público, se manifiesten tan insensibles a la situación. Pese a que cuenten con la comprensión de quien titula la misma noticia de la siguiente manera: “El mercado hipotecario todavía ofrece financiación”. Claro que si luego leemos la noticia la cosa ya no es para tanto. Y quizás eso da sentido al "todavía" que leemos. Se habla de ausencia de brotes verdes en dicho mercado y del importante bajón que han sufrido las hipotecas, con 31 meses de bajada continuada.
Mal panorama éste y pocas expectativas de que la situación mejore a corto plazo. No dudamos de la legalidad de lo que se hace pero quizás hoy sea el momento de decir que a veces esa legalidad es bastante injusta.